Flores adictas
En la casa de al lado crecen unas nochebuenas salvajes que rebasan la altura de las bardas, más parecidas a árboles que se incendian por las puntas en las llamaradas de sus abundantes flores rojas. No sé qué les cuenten para mantenerlas esperanzadas todo el año y en crecimiento, pero cuando el invierno llega están en esplendor de selva tropical.
22.12.08
21.12.08
Día 168. (211208)
Cementerio de elefantes
Sin caras, o sin ojos, el puro cascarón, incompletos, oxidados y abollados. Desarmados. Con caras tristes o con los ojos fijos puestos en el vacío. Pensativos, podría decirse casi. Olvidados, eso sí. Así están los cascarones de los carros en el deshuesadero sobre el Periférico, que no es una vía de alta velocidad, sino una avenida más. Uno pasa caminando por la banqueta y puede tocarles los huesos con la mano. Parecen un álbum de fotografías tristes, que nos miran desde donde ya no están.
Sin caras, o sin ojos, el puro cascarón, incompletos, oxidados y abollados. Desarmados. Con caras tristes o con los ojos fijos puestos en el vacío. Pensativos, podría decirse casi. Olvidados, eso sí. Así están los cascarones de los carros en el deshuesadero sobre el Periférico, que no es una vía de alta velocidad, sino una avenida más. Uno pasa caminando por la banqueta y puede tocarles los huesos con la mano. Parecen un álbum de fotografías tristes, que nos miran desde donde ya no están.
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