6.7.08



Creo en los números. No sé qué creo de ellos, pero creo; como creo en las palabras y en sus designios que se presentan como premoniciones o como cumplimientos, o como sorpresas.Cuando estaba planeando este proyecto era julio.
Se supone que este tipo de "proyecto-365" suele empezar al mismo tiempo que inicia un año. Sin embargo yo ya lo quería empezar, pero cuando vi la fecha en la que escribí la primer minificción de la serie, la tomé como una confirmación, por su secuencia: 6, 7, 8: 6 de julio del 2008. Va.

Día 365. (070709)

Ending the end

Al 365avo día vio que todo estaba bien y se fue por fin a descansar.

Día 364. (060709)

Comprensión judicial

Tenía 72 años y decidió suicidarse. Se arrojó por la ventana. El abogado quiso alegar defensa propia, pero lo acusaron de suicidio voluntario, según las evidencias, y con las agravantes de no presentar ningún antecedente clínico agudo que justificara su acto; si acaso algo de soledad, pero no procedía en descarga. Tras una investigación más minuciosa agregaron las acusaciones de disturbios y actos obscenos en la vía pública, así como daños al equipamiento urbano. La condena, por unanimidad, fue de 30 años de prisión. Lo destinaron a una celda de alta seguridad. Al final redujeron su condena a 10 años nada más, a causa, dijeron, de su buena conducta.

Día 363. (050709)

Reloj despertador

Me río para apaciguar a los gorilas que llevo por dentro. Me río también para apaciguar a los gorilas de afuera. A veces igual nada más me río porque sí, como un reloj despertador que nadie apaga, como un chango colgado del árbol, como un perro persiguiendo una pelota, como un gato al que le rascan la panza.

Día 362. (040709)

Explicación científica

La ley de Newton de la acción y la reacción es una obviedad que la literatura ha explorado desde hace unos cinco mil años y en muchas variables. Lo que Newton hizo fue explicarla en fórmulas; sin embargo aplicar éstas, por ejemplo a las relaciones amorosas, no nos sirve para nada. Tal vez resulte más útil su ley de la gravitación universal porque nos ayudaría, quién sabe, a entender mejor nuestra tendencia a las dependencias crónicas que nos hacen comportarnos como planetas, o como satélites, o cometas e incluso meros asteroides erráticos que colisionan con otros cuerpos provocando cataclismos y extinciones en masa. Saberlo no nos sirve de mucho, igual seguimos y seguiremos girando en el vacío.

Día 361. (030709)

Ingeniero de sonido

Uhh, uuh, hacía la paloma mientras el canto de los pájaros picoteaba el aire. El claxon de un camión resonaba insistente para que lo dejaran pasar. Un perro faldero gimoteaba. Una música tromboneaba con tristeza. Se encendió un carro y salió en reversa. Una motocicleta pasaba como raya. Otros miles, cientos de miles de ruidos distintos se repetían a todo lo largo y a todo lo lejos. Cansado el aire de soportar tantos sonidos los soltó con un estruendo universal y dejó al mundo en silencio con un suspiro de alivio.

Día 360. (020709)

Génesis

Un día le pareció reconocer una figura en una veta de la puerta del closet y la tocó. De inmediato se vio transportada hasta el lugar en donde originalmente estuvo el árbol del cual provenía la madera. Oyó a los pájaros, sintió la humedad fría del lugar, el bosque de helechos y musgos. Al retirar su mano del árbol estaba de nuevo en la recámara de su casa. No convencida de lo real se su experiencia, se mantuvo alerta. Pasaron meses sin que volviera a suceder. Sin embargo, en otra ocasión, creyó ver de nuevo una figura en la pared de una antigua iglesia, y al tocarla se remontó a la piedra originaria, de antes de la iglesia, en el corazón macizo de una cantera. Tocó un fósil y encontró al dinosaurio, tocó un trilobite y se vio en el océano primigenio, casi el caldo de cultivo de la vida. Tocó el fragmento de un meteorito y se vio en una masa incandescente y giratoria, a la cual tocó a su vez y se encontró entonces en un momento vacío y de extrema oscuridad, antes del big bang, lo cual la angustió, así que decidió encender la luz, y la luz se hizo.

Día 359. (010709)

Crítico literario

La gente (entiéndase en este caso los lectores, pero también los no lectores) quieren saber qué es, y qué no es, la literatura (aunque no se sabe muy bien por qué ni para qué); por este motivo, después de estudiar toda la vida a la literatura, después de maestrías y doctorados, de teorías y análisis concienzudos, llegó a la conclusión de que no hay manera definitiva alguna de distinguir a la literatura de la no literatura porque, dijo, la literatura a veces sí es literatura, pero a veces no; o dicho de otro modo, cualquier cosa escrita o dicha puede o no ser literatura, concluyó. Explicado esto regresó a sus tareas, que consistían en seguir estudiando a la literatura, a la no literatura, o bien a ambas, o a ninguna.

Día 358. (300609)

Detective

Se perseguía y se investigaba implacablemente para que, con esta vigilancia sobre sí mismo, le resultara imposible cometer un crimen. Aún así, si llegaba a suceder, al menos tendría todas las pistas a la mano.

Día 357. (290609)

Tarjetas de crédito

Ay de aquéllos, dijo el profeta Oseas, que ansían lo que no está al alcance de su sueldo, porque de ellos será el reino de las deudas.

Día 356. (280609)

Insalivación

Las mujeres estériles, y las incasables, y las que detestaban a los hombres (con razón), y que aún así querían tener un hijo, acudían al mítico árbol que escupía saliva en la palma de sus manos. El efecto consistía en que en 9 meses todas, sin excepción, daban a luz gemelos. Hombres, por desgracia --tal era la limitación que ofrecía el árbol--, pero al fin y al cabo hijos.

Día 355. (270609)

Contraataque

Los peces, insatisfechos con su destino de carne de lata de conservas, han sacado su propia marca al mercado tras algunas variaciones genéticas que les permiten arrojarse a voluntad a las playas, ya desmenuzados en compactos cubos de carne que la gente puede recoger libremente. No se trata de un impulso filantrópico, es sólo que desean quebrar al mercado de enlatados y amenazarnos de paso con su extinción.

Día 354. (260609)

Trituradora de basura

De tres carriles en la carretera hay que cambiar a uno por reparaciones. Un VW compite con un autobús urbano por pasar. El autobús, mañosamente, se pega cada vez más al VW para intimidarlo con su mole ballenesca, pero el VW no cede. Unos cuantos centímetros los separan, los espectadores se tapan los ojos, el autobús está punto de dar el paso final para aplastarlo y luego hacerlo rodar integrando al VW a una de sus ruedas como si fuera plastilina. Pasa lo contrario: el VW mantiene su lugar y pisa un fleco, una tira de trapo o de hule que cuelga de la defensa del autobús y comienza a enrollarlo: lo encoge, doblega su lámina reforzada que comienza a plegarse como un acordeón desordenado. El chofer huye apenas a tiempo, los pasajeros al darse cuenta de lo que pasa salen despavoridos por la puerta de atrás. El VW continúa, indiferente y portentoso hasta que acaba por hacer pasar al autobús completo por debajo de una de sus llantas, planchado y domesticado, no son arrojar infinidad de pedacería sobrante. Por último, cuando no queda ya nada del autobús y sale el VW del tramo en reparación hacia la carretera abierta, escupe uno de los últimos pedazos del autobús por el escape y se va, feliz y satisfecho, a discretos 90 kph por el carril central.

Día 353. (250609)

Ubicua

No es cierto que la veían caminar por las azoteas como se camina por la calle, pero es cierto en cambio que la veían en varios lugares al mismo tiempo. Sólo es una sospecha porque nadie ha podido comprobar nada. Algunos dicen que tales chismes no son más que inventos de los envidiosos porque, a decir verdad, nadie entiende muy bien cómo es que puede hacer tantas cosas y verse siempre tan fresca y descansada. Toca el piano, estudia dos o tres carreras en línea y otras presenciales; trabaja además, tiene novios y las malas lenguas dicen que los ve a todos al mismo tiempo —porque eso sí, es rigurosa con sus horarios— pero en diferentes lugares. Duerme en un lado mientras en otro asiste a una fiesta de toda la noche y en otro prepara un examen de mecánica cuántica. Eso estudia, estudia física moderna; o lee a Proust para su carrera de letras, o a Bobbio en ciencias políticas y así. Se mete a bañar mientras aún duerme en la cama y así descansa y despierta simultáneamente, e incluso plancha su ropa, en ese mismo instante. Tal vez su don se deba a los estudios de mecánica cuántica, o bien a un abuso de las propiedades de la ficción literaria puestas en práctica en la sustancia de lo real.

Día 352. (240609)

Espacio

Gracias a ti ya son 57mil hectáreas de becarios que reverdecen. Si fueran plantas de algodón vestiríamos con camisas a todo el país de la noche a la mañana, si fueran maíz tendríamos varios millones de toneladas de tortillas, si fueran manos, 6mil millones de dedos, si fueran árboles, 300 millones: todo un bosque. Sólo faltaría tomar la decisión de dónde ponerlo... pero si sólo fueran números, caben muy bien en este pedacito: 57mil.

Día 351. (230609)

Onanismo

Egotita, tan chiquitita, no nació en una flor, como Almendrita; en cambio se cuelga del micrófono y no lo suelta, extasiada con su propio rollo de superación personal y anexos. Cree que cambia al mundo. No sabe que el mundo, la masa, sólo quiere espectáculo, nada de sentido, como dice un tal Baudrillard. Allá sigue, hablándose a ella misma, trepada en las fantasías personales, esa droga, esa misma droga que nos hace creer que somos lo que creemos que hacemos creer a los otros de nosotros.

Día 350. (220609)

La mosca mutafóbica

Se dice que desde hace siglos México padece una epidemia silenciosa, que incluso altera el adn, y por tanto se transmite de generación en generación. Es la mutafobia. El microorganismo que originalmente la provoca es transmitido por una mosca; de ahí que en la cultura popular se haya generado la pregunta de “¿qué mosca te picó?”, para a referirse a alguien que presenta conductas inesperadas. Es un alivio saberlo porque esto quiere decir que el horror al cambio que padecemos no es responsabilidad nuestra, sino de un agente patógeno externo. Esto explica también nuestra vocación por el simulacro, con el cual aparentamos que es cambio lo que en realidad sigue siendo lo mismo. Como quiera es probable que seamos no sólo el pueblo que durante más tiempo ha resistido una epidemia, sino incluso, el que más ha proliferado en tal estado.

dïa 349. (210609)

Bocabajo

Tenía una boca que no podía ser vista por los ojos, porque en cuanto los ojos la enfocaban dejaban de verla por completo. Era una boca que sólo podía ser vista por otras bocas. La veían como tacto, como humedad, como fruta mordida, y hasta entonces, sólo hasta entonces, los ojos se enteraban.

Día 348 (200609)

Hoja en negro

Si me llamas noche, dijo, no esperes encontrarme, porque no acostumbro estar en donde me ponen nombre. Como le sonaba metafísico, borró lo escrito y dejó la hoja en blanco para empezar de nuevo. Entonces día, le contestaron, y escribió tanto en el papel que no dejó un solo espacio libre, nada más por llevar la contraria.

Día 347. (190609)

Bang!

Charcos. Los pájaros se asoman después de la llovizna, gotean los árboles. Seis tiros en la madrugada; los perros se quedaron bien callados. La luna abrió la boca.

Día 346. (180609)

Otra globalización

No era un dedo pero vivía en la punta de un zapato. No me pregunten qué era; el caso es que le pesaba todo el cuerpo encima. Se quejaba, claro, pues pensaba que estaba al final de la cadena de mensajes, pues una rígida burocracia le hacía depender de los caprichos del cerebro, entidad remota e inalcanzable. Un día quiso llegar a esa punta vertical para intercambiar ideas, pero descubrió lo celosos que se ponen todos cuando cuidan su preciada jerarquía. No consintieron sino en transmitir su mensaje, cosa que rechazó. En realidad acabó por hacerse individualista in extremis y tomó la costumbre de pinchar con la aguda punta de un alfiler el dedo gordo del pie que le quedaba cerca; con esto alcanzó una comunicación directa y constante con el cerebro, al que hizo depender así de sus caprichos.

Día 345. (170609)

Autorretrato

A veces siento que ya no estoy en ninguna parte a causa de tantas partecitas mías que están por todos lados... ¿por qué, digo, tengo que vivir de este modo? ¿Por qué no me ha sido concedida la gracia de dedicarme a una sola cosa y ya? Me entra vértigo de verme así. En cambio me es más claro todo cuando mi atención se enfoca a una, o a pocas cosas; con lo cual me siento en un estado leve de iluminación zen; pero no son más que momentos pasajeros. No que diezmado, como siempre ando, hasta me dejo de encontrar en donde yo creía que estaba. Días de ficción, estos que vivo.

Día 344. (160609)

Puertas erradas

Para preguntar la hora, cierran calles. Para protestar contra le ley del issste, cierran calles. Para exigir al gobierno, cierran calles. Para cobrar más, cierran calles. Para que todos vivamos mejor, cierran calles. Cerrar es no dejar pasar y lo que no pasa no cambia. A veces cierran bancos, menos cuando les toca ir a cobrar a ellos. No deja de parecer arbitrario y tirano. Claro, del otro lado están los que gobiernan, quienes por definición son arbitrarios y tiranuelos. Y sordos. La sordera es otra forma de cerrazón y necesita, sí, mucho ruido para despertar un poco. A veces los cerradores se parecen tanto a lo que critican que es difícil tomarlos en serio, incluso cuando tienen razón.

Día 343. (150609)

Doble semi reversa

Una vez más Oseas profetizaba en el desierto, a la sombra del alto muro de un caravansary, dirigiéndose a los nómadas que tomaban un descanso: “vendrá un tiempo en que los humanos olvidarán sus necesidades verdaderas. Para tratar en vano de sustituirlas, comprarán con ansiedad y sin mesura toda clase de baratijas y abalorios para su entretenimiento. No vivirán más sus vidas, sino las de otros. Soñarán que son otros y acabarán por ser ninguno. Creerán, aunque sin darse cuenta del todo, que la existencia no tiene fundamento alguno, ni en Dios, ni en ninguna clase de esencia [en esto Oseas se adelantó a Nietzche]; por tanto seguirán sus impulsos más inmediatos y vivirán para entregarse a la diversión y el ocio el mayor tiempo que les sea posible; pero no serán felices y acabarán confundiendo su vidas en un mundo de imágenes en movimiento que no serán reales, sino sueños de otros. Nada ansiarán tanto como el olvido de sí mismos”.

Día 342. (130609)

Remedio para insomnes

Vaya usted a África. Lleve varios frascos de vidrio acondicionados con entradas de aire suficientes y minúsculas. Lleve también una red para cazar mariposas y un traje de apicultor. Localice una zona pantanosa en donde abunde la mosca tsé tsé en sus diversas variedades. Atrape algunas y métalas en sus respectivos frascos. De ninguna manera se exponga a ser picado. Regrese a su país. Busque y lea información sobre la enfermedad del sueño, sus desagradables síntomas y el inminente peligro de muerte que acarrea si no es tratada de inmediato. Cuando el insomnio lo agobie debido a cualquiera de las causas conocidas, como el estrés de la vida cotidiana y las angustias e insatisfacciones que acarrea, sin hablar ya de la frustración constante de no saber con claridad qué es lo que se quiere, dónde está eso, y a quién hay que quitárselo para tenerlo (en el caso de que usted al menos sospechara qué es lo que quiere), tome el frasco, y contemple detenidamente a la mosca en su interior, oiga su irritado zumbido, ponga la mano sobre la entrada de aire y deje que su olor la excite aún más. Piense en los mortales síntomas que provoca el parásito que transmite con su picadura. Si no le da sueño en esa contemplación, al menos se sentirá contento de estar despierto y vivo. Hay otros remedios parecidos, pero por el momento no se hablará de ellos.

Día 342. (140609)

Esperanzas vanas

Dicen los creyentes de las nuevas mitologías que los niños índigo vienen a salvar al mundo humano de las amenazas ambientales que lo acechan. Los primeros en reírse son esos niños índigo que, para empezar, no saben ni lo que son, y si saben algo, no tiene que ver con lo que les han hecho creer que son. En el último de los casos, según me han dicho varios de ellos, no están interesados en salvar a seres tan imperfectos como los que pululan hoy en el día por el planeta; más bien, me dijeron sin ningún prejuicio, les parece perfecta una buena purga de selección natural. “Ni nosotros lo hubiéramos planeado mejor”, reconocieron.

Día 341. (120609)

Podredumbre

La madera estufada resiste la humedad. Resiste a los insectos. Resiste niños y borrachos... Lo que no resiste es a los políticos: en cuanto los ve venir se desanima y comienza a pudrirse sin remedio.

Día 340. (110609)

Armonía

Después de que cada quien se quedó por fin con lo suyo, siguieron de todos modos peleando sin cuartel, porque estar contentos les era bastante insuficiente.

Día 339. (100609)

Horóscopo

Para no caminar a ciegas leía su horóscopo por la mañana. No es que creyera esas historias, pero por si acaso, y ante la escasez de certezas, se resignaba y las tomaba en cuenta. Signos para moverse en la selva de los signos. El día que por la prisa dejó de leerlo se le advertía : “Hoy no salgas de casa”. Salió.

Día 338. (090609)

Catecismo de lámina escolar

Nuestro cuerpo está formado por 2 ojos, 32 dientes, 1 lengua, 2 labios, 2 oídos internos y 2 externos (4 en total), 1 “funda” de piel, 1 nariz, 10 uñas, 640 músculos, 1 corazón, 2 pulmones, 1 tubo digestivo, 1 estómago, 5 litros de sangre, 208 huesos, un ano y otras muchas cosas, todas dirigidas por un cerebro y por un sexo de deseos mutables, experimental, insatisfecho, hambriento, curioso y constantemente pervertido hacia la santidad o hacia el desenfreno, que aunque son sus extremos se parecen entre sí, amén.

Día 337. (080609)

Mujer navegando en un sillón

Aeróbica y muelle, susurrante; una posibilidad de lo perfecto.

Día 336. (070609)

Reciclaje nominal

Cuando los demás comenzaban a olvidarla o a entrar en un estado de rutina que ablandaba los lazos con ellos y hacía los encuentros previsibles y deslucidos, se cambiaba de nombre. Bajo la luz de ese sonido se convertía mágicamente en otra y así comenzaba de nuevo.

Día 335. (060609)

Clase de natación

No sabía nadar, pero no por eso le temía al agua. En todo caso le preocupaba más el terror de sostenerse sobre un elemento menos sólido que ella. Como quiera, haciendo un esfuerzo podía pasar este dato técnico por alto; pero lo que ya resultaba intolerable era el hecho de no respirar bajo el agua. No se trataba de miedo, sino de puro sentido práctico y de lógica.

Día 334. (050609)

Receta

La necedad es la virtud que sustituye a la fe en los momentos de ceguera de espíritu. Si estos momentos son demasiado abundantes será necesario aplicar una purga que deje vacío al necio para que vuelva a empezar. Y tal vez (tal vez) este nuevo inicio lo lleve por un camino acaso menos oscuro. O no.

Día 333. (040609)

Alcancía

Había arrojado tantas monedas al pozo de los deseos que al final, con esos ahorros, no necesito más pedirle nada a nadie.

Día 332. (030609)

Un extraño síndrome

Salía a caminar sobre sus palabras y entonces le era necesario irse platicando a sí misma, porque si se quedaba callada se le acababa el camino y debía esperar como a la orilla de un trampolín en lo que le llegaban más ideas. Lo malo era que sólo se escuchaba a ella sola en ese estado. Para escuchar a alguien más necesitaba dejar de hablar, pero en ese caso no le era posible caminar. Correr le requería tan enorme velocidad de palabras que sólo podía hacerlo durante unos cuantos metros. En cambio nada más pensar, sentada o acostada, sí que era un gran alivio.

Día 331. (020609)

Fotografía extrema

Nada, agua, la posibilidad de encontrarse caminando allá afuera, mojado y contento. Ha dejado varios retratos suyos caminando por la calle. Tienen instrucciones de saludar a todos los conocidos. Como están conectados en línea con su lap top, estos retratos andantes, siempre sabe a quién se encuentra y de qué hablaron. Además todos los retratos están en red entre sí, de modo que el sistema está actualizado todo el tiempo. Son amables, sus retratos, así que no tiene problemas. El experimento le ha servido para confirmar que la amabilidad y darle a la gente por su lado evita conflictos. El próximo paso será habitar un planeta lleno de retratos contentos.

Día 330. (010609)

Tregua

Volvieron desde mayo las lluvias. Pocos días de calor intenso. Uno puede pensar que entre los diversos apocalipsis que nos esperan, en esta ciudad al menos el del calentamiento global nos da una tregua.

Día 329. (310509)

Realeza ejecutada en masa

Las hormigas arrieras, rasuradoras de plantas y de árboles, pagan su deuda de voracidad. Tras criar laboriosamente a cientos de candidatas a reina —o al menos a miss universo—, cuando llegan las primeras lluvias las mandan a volar, literalmente. Son grandes, exóticas y lujuriosas pero al día siguiente sólo unas pocas se convierten en las reinas que dan origen a nuevos hormigueros. A las demás, hadas desaladas que se conocen con el nombre latigueante de chicatanas, las recogemos y las ponemos a dorar a fuego lento en los comales para comerlas más tarde en forma de botana, en tacos, acompañando el arroz, o de plano molidas en salsa.

Día 328. (300509)

Fiesta confundida

Los escarabajos toro, negros, jurásicos triceratópicos, con cuerno y todo, yacen patas arriba moviéndose como un bebé al que le cambian el pañal. Están en su último día, chamuscados por el sol o a punto de ahogarse en alguna fuente, una pileta o un charco. Tienen algo de abogados en su obstinación ciega y su gordura. Antes de su día del juicio visten de levita por la noche y salen a buscar novia. Creen que es una fiesta, y es cierto, pero se trata de la fiesta de sus funerales.

Día 327. (290509)

El más allá del más acá

Llegaron antes, al curso, y salieron a comprar porquerías chatarra. Eran dos nenas, aunque tendrían como veinte años. A lo lejos se veía que estaban moldeadas por el ocio, la televisión, los chats y la vida hueca; blandengues de cuerpos, se resistían a crecer, como muchos más. Vieron venir a la coordinadora del curso o lo que fuera, y cuchichearon “nos va a ver nos va a ver”, y las vio, pero antes de otra cosa se defendieron como niñas de mamá (o como burócratas en potencia): “todavía son la ocho y media, son las ocho y media”. La tal coordinadora sólo les dijo, bromeando, “¿por qué tan solitas?”, pero ellas escabulleron el cuerpo y siguieron de escapada su destino hacia la nada: en cuanto bajaron la banqueta se esfumó la ilusión que les daba forma y nadie nunca más volvió a preocuparse por ellas, amén.

Día 326. (280509)

Solución poblacional

Para solucionar nuestra irremediable dependencia de los autos, y partiendo de la idea de las bifurcaciones de la realidad según una idea de la física cuántica, se consiguió abrir portales dimensionales entre infinitos mundos paralelos. De este modo, frente a la opción de no echar a andar el auto y sí echarlo andar, queda primero el mundo en donde no lo hechas a andar y permanece estacionado en su mundo cotidiano; mientras que en el otro caso, se abre el mundo paralelo en donde sí lo usas; sólo que se trata de un mundo vacío, aunque con las mismas calles. Así conduces en una ciudad sin tráfico, sin gente, pero en donde los edificios y los árboles y todo lo demás permanece igual. Llegas a donde vas, apagas el auto, entras, y ya estás de nuevo en el mundo cotidiano de la primera realidad donde inició todo. Tu auto te aguarda en casa, y tu auto paralelo te espera del otro lado del portal dimensional para llevarte de regreso a casa. Así es como funciona. Existe el riesgo de que no regreses nunca y te quedes en el mundo paralelo, pero bueno, nada es perfecto y te queda el consuelo de colaborar en la reducción de la presión poblacional sobre el ambiente.

Día 325 (270509)

Nuevas levedades

Por cada ser humano que aparecía en la Tierra pesaba cada vez menos. No es que adelgazara. De hecho mantenía su mismo físico, en general. Era que pesaba menos. Lo sentía, aunque de una manera indefinible. Al principio al menos. Empezó a notar que su levedad era un asunto serio cuando al correr para atravesar una calle, sus zancadas, como en las gacelas, lo hacían saltar varios metros de longitud y a una altura cada vez más considerable. Llegó al extremo de que un suspiro lo elevaba del suelo como un globo y entonces necesitaba pedir ayuda a alguien para que lo regresara al suelo. Debía caminar con sumo cuidado. Compró pesas para los tobillos y las muñecas. Después un cinturón lleno de plomo. Debió acolchonar el techo de su dormitorio, pues acabó durmiendo ahí. Su destino era, sin duda, despedirse en algún momento de la Tierra, pero en eso no es distinto a los demás. Actualmente se alquila como grúa en las obras de construcción para subir diversos materiales a los pisos altos. Usa de llavero un ancla.

Día 324. (260509)

La barrera del sonido

Se puso los audífonos, comenzó la música, cerró los ojos, se quedó dormido. Jamás regresó.

Día 323. (250509)

Camaleón

Moría, renacía, amaba, cambiaba con frecuencia su adn completo, se hacía otra especie, reptil, ave, pez, hasta que de pronto recordaba quién había sido y regresaba a su estado original; probó la condición de los seres vegetales, se hizo árbol, arbusto espinoso, floresta: no encontraba reposo. Loco de ser él mismo se suicidó durante un tiempo con mucha frecuencia, hasta que aburrido de morir sin sentido decidió conformarse con su naturaleza inmortal. Para esto se fragmentó en innumerables millones de partes distribuidas en cada uno nosotros y así encontró, al menos, el olvido.

Día 322. (240509)

Parábola de la naturaleza vertical de las relaciones humanas

Sea un recipiente de vidrio refractario del tipo de los que se usan en los laboratorios, es decir, un simple vaso de precipitados. Llénese con agua.
Proposición de la burbuja (o iniciativa):
Una burbuja del fondo sube a la superficie del agua pero no provoca efecto alguno, pues de abajo hacia arriba una burbuja sola no es digna de atención.
Imposición del huevo (o pleonasmo):
Un común huevo de gallina es introducido al vaso de arriba hacia abajo causando las siguientes alteraciones:
a) Cambia la organización de las moléculas del agua.
b) Se eleva el nivel del agua.
c) Aparecen innumerables burbujas adheridas al cascarón.
Puesta en escena (o farsa):
Se requiere cocer el huevo a ciegas. A ciegas el huevo es cocido y se revienta. El huevo se desparrama en el agua y queda echado a perder. El agua queda casi consumida. Al final una burbuja vuelve a insistir. Más sordera.

Día 321. (230509)

Apocalipsis plástico

Vuelan con alas negras sobre nuestras cabezas. Si están lejos son garzas negras, si están cerca, zanates, esos pájaros gritones del tamaño de una paloma, negros y azulosos, de cuerpos afilados; pero si no son aves, entonces son jirones de bolsas de plástico que se mueven al capricho de las corrientes de aire mientras caen, llueven, cubren a los coches hasta hacerlos detenerse, tapan las coladeras, obstruyen la luz del sol, absorben el oxígeno, lo sustituyen por dióxido de carbono, aceleran el calentamiento global, hacen subir el nivel de los mares, anulan el campo magnético de la tierra, transforman al planeta en un paraíso de plástico negro.

Día 320. (220509)

Paleontología aplicada

Los científicos encontraron los restos de un mamífero desconocido hasta la fecha, que comparte características anatómicas y fisiológicas con los reptiles y sería posible que hasta con los dinosaurios. Entre otra cosas, al analizar uno de sus dientes descubrieron que cantaba. La garra de una de sus patas los llevó a concluir que consumía sacarosa en exceso; mientras que la tercera vértebra lumbar los convenció de que no creían en la inmortalidad ni de hecho en ninguna otra cosa. Ahora se preguntan, ante los pocos restos encontrados, si no se trata de un antecesor de la quimera.

Día 319. (210509)

Teleapatía

Es poco común, casi tanto como comunicarse con la mente sin usar palabras. Eso sí, es muy buena, la teleapatía, para regresar de vez en cuando a uno mismo, como despertando de un sueño, para acordarnos de quiénes sí somos y que sí podemos hacer sin extraviarnos en ese montón de historias que nos llegan por cable o por satélite, que no son las nuestras, y en donde no hacemos nada más que quedarnos sentaditos en un sillón.

Día 318. (200509)

Bipartición amébica

Por primera vez logró tomar dos decisiones al mismo tiempo. En un caso su ambición de desarrollo personal lo llevó a unirse al nuevo equipo y a tomar posiciones directivas, ganar más dinero, tener más problemas, estar menos consigo mismo (cosa que era un descanso, también). Por otro lado, al mismo tiempo y sin que la opción anterior hubiera dejado de estar sucediendo (o successdiendo), se separó de ese mentado equipo de trabajo y dejó irse a todo mundo a otro lado mientras él se quedaba en lo mismo, con lo cual no obtuvo más dinero (aunque el que ganaba bastaba, apenas, pero bastaba), tuvo menos problemas y más tiempo para sí mismo, con lo cual hizo muchas cosas que de otra manera nunca hubiera hecho. Se conoció mejor y aprendió a gustarse, incluso.

Día 317. (190509)

Zancudería

Vio volar al zancudo, plaga de las lluvias, una y otra vez rondándole, buitre minúsculo; tiró algunos manotazos, luego le pareció verlo pararse en el borde de una hoja de papel, dio un manotazo sobre ella y, despatarrado, del zancudo sólo quedó la palabra ¡Ay!, con todo y signos de admiración.

Día 316. (180509)

La sinlusión

Sucede mientras duermes. Consiste en que sueñas que estás dormido en el mismo lugar en el que estás dormido y en que lo sabes y quieres despertar y no puedes. Se caracteriza, por tanto, por su extremo realismo. Se trata de un caso de densidad en el umbral entre estar dormido y despertar. Le llaman algunos “el abrazo del muerto”, aunque la situación de abrazo y el miedo que la acompaña son incidentales. Para salir debes llamar por su nombre a alguien, espacial o afectivamente cercano. Se presenta entonces ese alguien y te despierta, dentro del sueño. Logras con esto, ya despierto en el sueño, despertarte a ti mismo en el otro sueño, el de más afuera. Despiertas con una sensación de bochorno y pesadez, sintiéndote ajeno todavía a este mundo. Esperas, con un poco de calma a regresar completo a tu cuerpo. Vas y agradeces a quien te despertó, y le pides que no deje de estar atento a tu llamado para otra ocasión. Así funciona, la sinlusión.

Día 315. (170509)

Una vez más

A decir verdad no sabía qué regresaba, venía o se iba, pero algo familiar en el aire del adelanto de las lluvias le hizo creer en el eterno retorno, y más que irse, entonces se convenció de que no: de que en realidad estaba de regreso.

Día 314. (160509)

La otra mujer en llamas

Siempre fue una chica de sangre caliente, pero su temperatura siguió elevándose hasta que resultó insoportable para los demás mantenerse cerca de ella. Debía platicar a distancia y tenía problemas con los frágiles aparatos tecnológicos que se le fundían de plano entre los dedos. Pese a su tan elevada temperatura le era imposible hacer el amor a riesgo de derretir a su pareja. Un día comenzaron a arder las cosas a su alrededor. En la estación de bomberos le dieron un tratamiento antipirotécnico intensivo pero sólo le sirvió mientras estuvo ahí, bajo el efecto de los químicos y los chorros de agua a presión. Encontró trabajo en una alberca pública pues ahorraban el combustible de la caldera, pero llego un momento en que el agua de la alberca, que era olímpica, comenzaba a hervir después de media hora. Pese a ser un riesgo para el calentamiento global decidieron remolcarla por el mar, hasta aguas polares. Ni el temible tiburón blanco osaba acercársele. Las medusas se derretían como copos de nieve en un sartén. Era imprescindible no detenerse, pues de ser así el agua hirviente ponía en peligro a la fauna y a la flora marinas del lugar. Al final los maravillosos icebergs la contuvieron. Parece haber regresado a una casi normalidad. Vive en algún lugar de Islandia, o de Laponia, aunque eso sí, duerme a la intemperie y sin pijama.

Día 313. (150509)

Empresa posmoderna

¿Bueno, sí? Ah, a ver, sí, dígame... Ah, ya; sí sí, entiendo... pero no, no: si no se trata de sexo; o de hacer dinero, fácil claro; o de fama, quiero decir, de hacerse famoso o de que alguien famoso tenga algo que ver; o de diversión, que incluye al sexo, porque, sabe, hay pocas diversiones que no tengan que ver de alguna manera con el sexo, entonces, no, no me interesa. Sí: adiós.

Día 312. (140509)

Persecución

Al principio fue distinto, pero ahora, él siempre vivía cinco minutos adelante. Ella cinco atrás. Por eso, aunque vivían juntos, nunca se encontraban.

Día 311. (130509)

Nada personal

Era un pez. Pobre pez. Lo pesqué un día y me lo comí. Antes de eso habrá estado tan contento en el agua. Lo pesqué yo, que siempre compro pescado en el super, o lo pido ya preparado en el restaurante. ¿Quién iba a decir que ese pez había nacido, se había nutrido y crecido para encontrarse así nada más conmigo?

Día 310. (120509)

Consumidor consumido.

Era un hombre de ninguna parte. Nadie en particular, y nadie sabía cómo vivía, pero todos sabían qué compraba y gracias a esto sabían con certeza cómo era. Por tanto, tampoco hacía falta platicar con él, bastaba con encontrar en la basura los restos y los empaques de los productos que consumía para saber quién era. Después de muchos años de no verlo en el vecindario una brigada de protección ciudadana entró a su casa. A nadie le sorprendió no encontrar sino cajas de cereal, mermeladas y la alacena toda; el televisor, el dvd, y los demás aparatos; los muebles, los artículos de tocador y de uso personal; la fila de trajes ordenados en el closet, la sucesión de los zapatos, los libros que compraba, leídos o no. Estaban los focos, el alimento para perros, los aparatos de cocina, las herramientas. Él no estaba y no necesitaba estar, únicamente se corroboró su inexistencia.

Día 309. (110509)

Boleto

Le dio un beso, se apagaron las luces, pasó un tranvía, llegó a donde quería llegar.

Día 308. (100509)

Atropello

Disculpe las molestias ocasionadas por conducir en estado de obviedad sexual.

Día 307. (090509)

Fuga

Sabía que su única escapatoria era la maleta. Se hizo ovillo, bolita, se dobló en un acto contorsionista e incómodo para entrar en ella. La maleta, enterada, cerró los dientes y luego eructó. Algunos dicen que han visto una maleta con piernas hermosas de mujer deambular por los pasillos de los aeropuertos del mundo. Tal vez sea cierto. Otros dicen que se han sentado a conversar con una maleta vacía, en el bar. Es más factible.

Día 306. (080509)

Temporada de celo

Captas la mirada de alguien y ves su celo dirigido hacia ti: el pez pica el anzuelo. Sueltas sedal y lo dejas correr para que la presa no se libere
antes de asegurarla, ¡y jalas de pronto!: la tienes. Enrollas el carrete para sacar a la pesca del agua y te vas de boca: el anzueleado eres tú.

Día 305. (070509)

Efecto influenza

Consiste en un estornudo que se convierte en circo (sanitario), luego en pandemonium farmacéutico de antivirales y tapabocas (que no es lo mismo que cerrar la boca), luego en agujero negro, al final en nada. Paquete de diez días todo incluido (y con puente).

Día 304. (060409)

IMSS

¿Tapabocas? No, no tenemos, pero no se preocupe, la epidemia ya casi se acaba.

Día 303. (050509)

Mutaciones

El virus resultó tan perfecto, que en lugar de matar a su huésped terminó convirtiéndose en éste. Como resultado de este acontecimiento, dijo el comunicado de prensa, se contará con mejores argumentos para explicar la naturaleza humana.

Día 302. (040509)

Metonimia

Consiste en nombrar a la parte por el todo; de esta manera un mexicano con influenza es igual, en todo el mundo al mismo tiempo, a todos los mexicanos con influenza.

Día 301. (030509)

Ficción

Era un planeta en donde sus habitantes —en especial los así llamados “accidentales”— creían en que todas las amenazas a su existencia comodina y llena de complacencias inútiles estaban controladas, siempre y cuando siguieran sus obseso-compulsivos instructivos. Cualquier sospecha de irregularidad era negada sistemáticamente por aislamiento higiénico, por ascesis, por Apartheid, o cualquier otro método —científico o arbitrario—, que sirviera para el caso. Cuando despertaron, la realidad seguía allí con toda su imprevisibilidad.

Día 300. (020509)

Noche

Ruideral de sonidos extraviados en tiempos distintos, inexplicables, y que se funden a nuestros sueños como una sola y misma cosa.

Día 299. (010509)

Influenza

Era un país en el que se le daba poca importancia a la literatura; a cambio de esto, sus habitantes tomaban a la realidad como ficción.

Día 298. (300409)

Pleonasmática

Bésame con la boca, ensalívame con tu saliva, lámeme con la lengua, mójame con tus fluidos corporales, entra adentro de mi interior, afuérame de tu adentro, súbeme de abajo hacia arriba, arríbame a tu más alto, bájame al suelo, bájame al fondo, táctame con tu tócame.

Día 297. (290409)

Circo sanitario

Artistas del trapecio, del malabarismo y del payaso salen a la pista disfrazados. Hacemos nuestro numerito para darle la vuelta al apocalipsis cotidiano. Otros no, su espíritu de domadores y de equilibristas desconfiados les hace creer que el circo es todo: la pista, el público, la calle, el mundo, y que las epidemias son distractores publicitarios: puro amarillismo de colores. No andan tan faltos de razón, tomando en cuenta quiénes son los empresarios del espectáculo. Algunos animales en sus jaulas, pensarían, si pensaran, que no es sino terrorismo, y que al primer estornudo fuera de control nos caerán Hiroshima y Nagasaki (de infausta memoria); pero ya sabemos, como dice el lema: “el show debe continuar” (aquí entran timbales trompetas y música de circo). Esta vez el número incluye algo inesperado: un strip tease doble mortal: ¡fuera tapabocas!

Día 296. (280409)

Vestida de blanco

En el parque de las canteras, allá abajo está una pequeña laguna artificial. Hay peces. Peces grandes, como truchas o bagres, que parecen tener la piel grisácea bajo el agua verde. En lluvias la laguna crece e invade la parte de hasta abajo del parque y entonces baja una que otra garza de vez en cuando. Se congela vigilando de reojo para hacernos creer que es una estatua, o una ilusión óptica, pero en una distracción picotea velozmente el charco y vuelve a inmovilizarse de inmediato. Apenas si respira mientras hace su botana con los pececitos más pequeños.

Día 295. (270409)


Banderas azules

Se ponen en las bocas. Piden paz y no les dan. Quieren exorcizar la invisibilidad de los virus. Parecen una protesta ciudadana contra una mudez decretada por nuestras formas de gobierno. No son nada de eso. Tristes amuletos.



Día 294. (260409)

El arte de decir no

Aquí es un movimiento de vanguardia, contracultural, que sólo unos cuantos iniciados son capaces de ejercer, y son muy mal vistos debido a esto. Por otro lado, el resto de la población se vive en el enigma constante de las más de mil formas de decir que sí, pero que en realidad quieren decir que no.

Día 293. (250409)

Volado

Al crepúsculo cielos de cobre, pero no llueven monedas.

Día 292. (240409)

Flotación

Estaba y no estaba la palabra que quería decir. El lento molusco de su lengua se movía en un marasmo de resonancias pero no encontraba. Seguía hablando y asomaban palabras y despalabras, paladeando, toqueteando los dientes, los bordes de lo labios, pero ninguna era ésa; la que al final, cuando su molusco se quedó dormido, salió de la cavidad bucal, pez que no mordió el anzuelo, y se fue a retozar al limbo de lo no dicho.

Día 291. (230409)

Química del agua y la sed

Oaxaca es una ciudad que en los días de secas mide el agua a cuentagotas. Las fortunas familiares se expresan en términos de cuánta agua almacenada se guarda en la cisterna, en la pila o en el tambo, por no mencionar a las cubetas. Las camiones pipa hacen la fortuna de sus dueños con sus viajes constantes, ¿pero de dónde traen el agua si lo que no hay es agua?

Día 290. (220409)

Monólogo del que anda solo

Ciudad, dame pan, piensa, sin preocuparse mucho. No es una petición, es una manera de hablarse a sí mismo mientras camina arrastrando harapos. Ve las miradas huidizas de la gente y siente algo pero no sabe bien ya qué es lo que eso es. Hoy va por las sobras de las fondas de atrás del mercado. A ver si alcanza algo. Si no en la basura. Todavía falta mucho para llegar. Es más largo caminar entre tanta gente. Mejor olvidarla y llegar. Ya está.

Día 289. (2104099

Condición arbórea

Los árboles miran hacia abajo el jardín Gonzati remodelado. No saben si les gusta más o no. A los árboles no les interesan esas cosas. Suben tras la luz, buscan la humedad del aire, le miden el pulso a la tierra. Algunas cosas más han cambiado alrededor: hay una vinateria fina que vende vinos importados y mezcales de 400 pesos para arriba, y un hotel blanco, de un solo piso, casi mediterráneo; pero el puesto de lámina de las tortas sigue en su esquina. El tianguis de los viernes se fue al Llano, a dos cuadras. Me acuesto bocarriba en una banca a respirar y a pensar como árbol.

Día 288. (200409)

Transparencia

Estaba acostada, con los ojos cerrados, tratando de dormir. Eran las dos o tres de la madrugada. Él entró y pasó al baño de ese cuarto. Llevaba una lámpara de mano para alumbrarse. Cuando salió se acercó a ella y la recorrió de arriba abajo, como un scanner, con la luz de la lámpara. Ella pensó: “Voy a despertarme para decirle que no puedo dormir”.

Día 287. (190409)

Cambio de piel

En cuanto los habitantes del lugar sentían los primeros calores, salían de sus caparazones de invierno, capa tras capa, como cebollas, y aparecían desnudos, vulnerables, blancuzcos. Ni siquiera ellos mismos se reconocían entre sí, al principio. Mientras tanto el basurero municipal recogía toda clase coberturas: conchas calcáreas, maletas desgastadas, cajas de cartón, capas de telas que envueltas alrededor del cuerpo como vendas mantenían el calor, elaboradas confecciones de materiales reciclados como botellas de plástico rellenas de bolitas de poliuretano y cosidas entre sí igual que una colcha de parches. Ahora el problema era cómo mantenerse húmedos, por dentro y por fuera, pero eso es ya otra historia.

Día 286. (180409)

Evolución

Regresa el calor. Las cucarachas salen de sus coladeras. Oaxaca es un lugar de cucarachas. Durante los meses de invierno se vuelven discretas y bien educadas, pero en el calor son cínicas y ávidas. A pisotones, gises chinos y otros rituales mágicos tratamos de ahuyentarlas. Nostálgicas, recuerdan el tiempo en que eran tan grandes que nos hubieran hecho correr de sólo verlas. Algunos tratan de intimidarlas gritándoles insultos en cuanto las ven. No son delicadas y hacen como que no se enteran. Si los millones de años que tienen en el planeta fueran dinero fundarían bancos chupasangre. Hablarán dobladas de la risa de nosotros cuando nos hallamos ido, pero extrañarán el menú variado y fácil.

Día 285. (170409)

Hordas civilizadas

Sin comprender caminan, toman fotos, compran cosas, se admiran. Sonríen y saludan a tantos como pueden por las calles. El sol los tuesta, si se descuidan. No importa: persisten. No hay nada más persistente que un turista entusiasta, sin cosa otra por hacer más que ver de todo. Estar en todo. Probar todo. No lo consiguen, pero no se frustran. Como hormigas van, pasan incomodidades y hacen esfuerzos que no acostumbran. Importunan a la gente con su entusiasmo etnográfico por la fotografía. Agradecen un rato de aire acondicionado en algún momento. No conformes, en las noches salen a los antros, bailan, se emborrachan con prisa y sin estilo —no están en su casa—. Se atreven. Comen chile y sufren. Dejan su dinero y regresan a sus países para recibir instrucciones de cómo seguir viviendo. Se ponen a ver sus fotos. Me simpatizan los turistas.

Día 284. (160409)

Ley de la nieve en Oaxaca

Analizando los componentes resulta que están la nieve y el fuego. Blancura de nieve. La leche en medio, blanca, pero: quemada. Es dulce también, y a fin de cuentas está fría: lo quemado es un recuerdo grabado en el sabor. Si produce ardor es por frío. Los labios. La lengua. Newton con toda su ley de la gravedad no hubiera podido encontrar nada mejor en un mediodía de calor en Oaxaca.

Día 283. (150409)

Alternativas

Sueña. Sueña un coche. Es casi un como coche de goma y es fácil subir en él las escaleras. Entra a las casas sin dejarlo, pasa por los pasillos, se asoma a las habitaciones, amuebladas y en orden, un poco en el estilo de Blanca Nieves y los Siete Enanos, o los edificios de departamentos diseñados por Gaudí —aunque más estrechos—. De hecho los pasillos de las casas son como otro sistema de calles ya que se intercomunican entre sí. Ciudad techada. Todo esto parece bastante natural, ¿pero y la gente? Está al otro lado del sueño. Por suerte de este lado todo funciona, el agua, la luz, el gas, los aparatos —¿habrá tele?—. En todas las cocinas las alacenas y los refrigeradores están bien surtidos. No se siente en realidad tan solo en este lugar. Cuando necesita ver amigos, cuando necesita una mujer, se duerme, y los sueña.

Día 282. (140409)

Matarrelatos modernos

Resistirse a la construcción de un relato es difícil. Apenas si hacemos otra cosa que contar historias de muchas maneras. La poesía a veces los evita. El arte abstracto también, aunque quién sabe, en realidad. Según me han dicho la música también cuenta relatos, aunque se trate de los más conceptuales compositores. Como no todos somos poetas otra manera de matar a un relato es tal vez desordenando sus palabras como sigue: sigue como palabras sus desordenando vez tal es relato un a matar de manera única otra la poetas somos todos no como. Compositores conceptuales más los de trate se aunque, relatos cuenta también música la dicho han me según. Realidad en, sabe quién aunque, también abstracto arte el. Evita los veces a poesía la. Maneras muchas de historias contar que cosa otra hacemos si apenas. Difícil es relato un de construcción la a resistirse.

Día 281. (130409)

Semana Santa y otras trazas urbanas

Dicen los especialistas que Leonardo da Vinci era un excelente pintor, pero un mal historiador, ya que de acuerdo a las investigaciones la última cena auténtica, real y vivida, habría lucido de una manera muy distinta a como el la pintó. Sin embargo Dante Alighieri, en la Divina Comedia, demuestra un conocimiento arqueológico minucioso del infierno.

Día 280. (120409)

La música por dentro

Tocabas las yemas de sus dedos y resonaban, amortiguadas, como un pequeño tambor, o menos, tal vez: tp, tp, tp. Deslizabas tu mano sobre su piel, violonchelo, suave, oscuro; abrazar su cuerpo, besarlo, comenzaba a ser concierto, un cuarteto de cuerdas, un trío de jazz. Para cuando llegas al concierto de rock las palabras ya no alcanzan; nada más ponte los audífonos y súbele el volumen.

Día 279. (110409)

Frontera

¡Sara!, escuché mientras dormía y desperté. El llamado se repitió por segunda vez. Era una voz de hombre, apagada. Dos o tres de la mañana. ¿Escuché, o también soñé el segundo llamado? Sara, en la casa de enfrente oyó la misma voz, dos veces en su sueño y no despertó, sino que siguió soñando. Soñó que se levantaba, bajaba las escaleras, salía al jardín, lo atravesaba mientras los dos perros paraban la oreja. Uno de ellos meneó la cola, sin levantarse. Sara abrió la puerta de la calle y se fue. Al día siguiente no estaba en su casa, pero pronto comenzaron a dudar sin en realidad alguna vez estuvo.

Día 278. (100409)

El día de las compensaciones

Suben llevando en jaulas sus gallinas, sus pollos, uno que otro gallo. Son el símbolo de sus excedentes. Otros suben sin nada en las manos. Otros en cambio, llevan lo que deben, lo que no es todavía suyo, para devolverlo. Es el día de rendición de cuentas. Lo muestran frente a todos. Se agradece, se piden disculpas, se nombran los buenos deseos. Algunos toman las deudas de otros y las pagan con sus excedentes. Se busca un cierto equilibrio, se renuevan las esperanzas, se vuelve a empezar. No sucede en ningún lugar del mundo. Regresan a sus casas.

Día 277. (090409)

La desaparición del tiempo

Contemplaba el cielo, la montaña, el lago —aunque aquí no hay lagos—; pero le dolía el tiempo, al pasar e irse. Corrió a la plaza comercial más cercana. Respiró aliviado. El tiempo seguía pasando, claro, pero era como si no pasara porque cientos de cosas útiles e inútiles estaban ahí para entretenerlo, mientras recorría de lado a lado ese pequeño mapa del mundo, en donde todo estaba tan a la mano, organizado, claro y limpio, según él. Al salir de ahí siguió imaginando que el mismo show continuaba en la calle, las casas, las tiendas, los aparadores, los puestos callejeros, los restaurantes. Como todo esto estaba simultáneamente en el espacio, solamente tenía que moverse hacia atrás o hacia adelante o a cualquier lado para alcanzarlo, y así ni el tiempo se le iba a ningún lado, así nomás llevándose todo quién sabe a dónde. No era cierto, y ni siquiera él mismo lo creía, pero simulaba que sí. De hecho ni necesitaba pensarlo, nada más sucedía, para mayor felicidad suya.

Día 276. (080409)

El arte perdido de la contemplación

Quisiera llevarme un pedazo de este atardecer, para tenerlo siempre conmigo, dijo. Quisiera llevarme algo de estas calles, dame algo pidió, y bueno, compró unos artesanías. Algo de este museo. Se llevó un catálogo, postales, unos libros. Quisiera llevarme estos colores de las casas. Tomó muchas fotos. Algo de esta gente: compró ropa típica, huaraches, huipiles, camisas, tapetes, hasta una litografía. Este sabor; comió, comió y comió. Llevó chocolate, mole, quesillo, pan de yema, chapulines. En fin. Quisiera no llevar tantas cosas, dijo al final.

Día 275. (070409)

Cambio de estación

Pelean, gruñen, se maúllan. Corren, persiguiéndose por las azoteas. A fin de cuentas quieren lo mismo, pero no de la misma manera ni en el mismo momento. Le cantan a la Luna y no soportan estar solos. Ríen, se miran, se esconden entre los demás. Hablan. Hablan mucho para no decir lo que les urge ya decir. Desconfían, hacen trampa, se engañan a ellos mismos. Al final se encuentran, aunque sea por breve tiempo. Se besan y mueren. Se siguen besando. Renacen. Van por las calles, entran juntos a los antros, ellos mismos sorprendidos, siendo otros.

Día 274. (060409)

Rastros de Apolo

La cauda de oro de un jet brilla tan larga con el último relumbrón del sol allá arriba. Ancha y difusa atrás, delgada, compacta y más luminosa en la punta. De oro y luego naranja intenso. Parece luz hecha materia. El cielo de las casi siete de la tarde está metálico y mudo. Viridiana y Emily lo contemplan mientras hablan conmigo de Lolita, de Bukowsky y de Kubrik a la sombra del descalor.

Día 273. (050409)

Carrera contra el sueño

El sueño, el sueño de soñar mientras dormimos, es más rápido que la vigilia, aunque no tiene prisa ni sabe de relojes o razones; por eso a ella le pasó, que a pesar de su deseo de adelantarse a todo, lo que soñaba comenzó a alcanzarla —aún despierta— hasta rebasarla por completo. Ahora vive una vida de cosas concretas y resecas repartiéndose entre agendas y calendarios de cuadritos. Cree que vuela. El sueño, separado de su soñadora, le hace señas desde lejos pero ya ni alcanza a verlo.

Día 272. (040409)

Reloj de sol

El calor, durante el día, va aplastando al aire contra el suelo; lo pone espeso y ahí está, debajo de nuestras rodillas o más abajo, casi inmóvil, respirando apenas, aletargado como un reptil, encogido como un gato temeroso; pero en cuanto el sol se pierde detrás de los montes al fin lo suelta y corre, el aire, barriendo agobios y hasta penas. Entonces despertamos a la noche.

Día 271. (030409)

Fosfenos

Un día le dijeron lo que era un fosfeno: gusanos de luz que habitan atrás de las cavidades oculares. Nunca los había visto ni creía siquiera que existieran, pero comenzó a verlos, fantasmáticos, blanquecinos, como larvas luminosas que se deslizaban por la orilla de sus ojos. Podía verlos sólo de perfil, de reojo, momentáneamente. Salían a tomar aire y regresaban a sus túneles, silenciosos e imperceptibles al tacto. Parásitos benignos que lo hacían sentirse acompañado. Los fosfenos no se alimentan directamente de la luz que se difunde por el aire, sino solamente de la luz que cae al pozo de la retina. La beben como agua.

Día 270. (020409)

Circus infernalis

Como a las puertas de “la Ley” de Kafka, un guardián le cerraba el paso. No le dijo que no lo iba a dejar entrar, sino todo lo que tenía que hacer para permitírselo: presentar certificados, actas, comprobantes, cartas, recibos, diplomas, títulos y cédulas. La astucia del guardián, que no era perro, sino cerdo, consistía en pedir sólo una cosa a la vez. Ese tortuoso e inútil proceso servía únicamente para mostrar que nadie podía decidir nada por sí mismo ni traspasar puerta alguna; ni los guardianes, ni los guardianes de los guardianes, ni siquiera el Guardián de los guardianes (aunque todos ellos creían que sí); y servía también para mostrar que lo único que hacía reales y verdaderos a los habitantes del lugar, eran los sellos de los guardianes, sin importar que alguien pudiera o no, supiera o no, opinara o no, sintiera o no. Cuando pasó al fin, había otra puerta y otro guardián.

Día 269. (010409)

La otreja

Cuando tu propia oreja es ajena a ti y oye lo que tú no escuchas y te hace entender lo que tu no oíste, y te pone músicas que no toleras y el sonido de ruidos que no están sucediendo a tu alrededor, quiere decir que está decidiendo por ti, autónomamente: es una extraña de tu propio cuerpo y es entonces cuando tu oreja no es más tu oreja, sino ajena, alienada, extranjeramente, “la otreja”.

Día 268. (310309)

Herbívora

Come hierba, pero es venenosa, también. No necesita envenenar plantas; pero una vez satisfecha, acecha en las ensaladas.

Día 267. (300309)

Manual del suicida inestable

Le daban vértigo las alturas. Volarse los sesos con una arma... no sabía usar armas. Podría tomar un curso de entrenamiento, sí, pero pensaba que era algo ya demasiado patológico. Aventarse al paso del metro, o en una vía de alta velocidad, tampoco: no soportaba la idea de verse despedazado. Ahorcarse era quizá un método más accesible, pero si fallaba en el tirón adecuado tendría una agonía lenta y angustiosa. Irse a un lugar helado, la Columbia Británica o Alaska en invierno y dejarse morir de aletargamiento y frío le parecía ya más romántico y sereno, con la vista del bosque alrededor suyo o allá abajo, en las laderas de la cumbre de una montaña; pero no tenía el dinero para el viaje. Por último se decidió por las pastillas, una sobredosis de pastillas para dormir y ya no despertar. Se detuvo al último momento porque temió que el sueño fuera una pesadilla, así que desistió y siguió ocupándose de pensar en otras posibilidades para acabar consigo.

dïa 266. (290309)

Rutinas de amor

Se hablaron para atraerse. Una vez atraídos, se hablaban para quejarse.

Día 265. (280309)

Cael y Abín

Dios los castigó. A uno por excesivamente bien portado e hijo modelo. Obediente, trabajador y fiel (aunque no tenía mujer alguna que se haya sabido); al otro por su constante desmadre y desobediencia, por su tendencia a los vicios más escandalosos y a las degradaciones complacientes. No fue uno el asesino del otro ni nada de eso. Dios ya había sacado una costilla de Adán; lo que hizo ahora, para castigarlos, fue pasar el lado izquierdo del uno al lado izquierdo del otro, y el lado izquierdo del otro al lado izquierdo del uno. Con esta inversión los dos resultaron seres igualmente intolerantes, contradictorios, posesivos, egoístas, trabajadores (pero oportunistas); humanitarios (pero corruptos); ávidos de amor (pero desconfiados), y así. Es fácil reconocernos en ellos. Excepcionalmente algunos de sus descendientes son más uno que otro. Excepcionalmente otros son más otro que uno. Es fácil reconocerlos, aunque no siempre sobrevivir a ellos.

Día 264. (270309)

Chat noir

Dícese de la sala de chat que transcurre en una oscuridad sin palabras, con velas tenues en las esquinas. Ahí, los chateantes ronronean, se lamen, se tocan y se sueñan. Despiertan cuando accidentalmente alguien pone una palabra; entonces descubren que están solos, pero no se desaniman: vuelven a empezar, entran de nuevo, buscan el olor, siguen su ruta —su rata— adivinatoria. No buscan al otro: se buscan a sí mismos en el otro y a veces, a ratos, a sorbos, se encuentran, y se suman a la oscuridad que son, a la oscuridad que somos. Cuando regresan, maúllan.

Día 263. (260309)

Chat

Tururu... sonó en su sueño la entrada del messenger. No supo que le decían, porque así era la naturaleza de ese sueño, pero contestó; luego, siguió soñado.

Día 262. (250309)

Fama

Las estrellas de su propia página personal en una comunidad web, o de su propio blog, se pasean por la calle como si fueran por la alfombra roja; o bien las estrellas de la alfombra roja se pasean por la web como si fueran personas; o bien son sus fotografías las que pasean por la calle mientras creemos verlas; o simplemente viajan de incógnito en los camiones urbanos oyendo contra su voluntad narcocorridos que no cuentas sus historias, eso sí.

Día 261. (240309)

Cumpleaños

Estas son... las... mañanitas que... Así empezó pero ella estaba impaciente y desaprobó el gesto con un gesto. No es que él creyera mucho en estos rituales, sino que le pasaba que la amaba y espontáneamente hacía estas cosas, sin pensar. Se le olvidaba pensar, es el caso. Pensar por ejemplo que en la mente de ella había otras importancias como cumplir, llegar temprano, dedicarse al mundo allá afuera, cumplir otra vez, ahora con esto, ahora con aquello, ahora con lo otro. ¿En qué momento se le olvidó lo importante? Se contestó, él: “en el mismo momento en que yo creí que lo importante era otra cosa: las mañanitas, por ejemplo, las tardes del viernes para nosotros, el amor, esa idea tan poco práctica”.

Día 260. (230309)

De patitas

Su puerta, su propia puerta, de la casa suya, lo dejó afuera, se le cerró en las narices de un portazo, giró la barra de la cerradura, puso los seguros, corrió las cortinas y jamás quiso volver a dejarlo entrar. Era el colmo del auto-rechazo.

Día 259. (220309)

Mundo pulga

Agua, vamos al agua, dijo alguien, hay agua por fin, agua agua, vengan, vengan todos, y se acercaron en tropel desde diferentes sitios; la sentían fluir, allá adentro, la olían, sentían ya su tibieza, se reunieron alrededor de la fuente, la mano que descansaba en el suelo, sumisa, ofreciendo el sabor salado de su agua interior; saltaron, sobre la piel, buscando, buscando para succionar, pero en eso la otra mano —porque casi siempre vienen en parejas— comenzó a atraparlas entre sus dedos y a aplastarlas contra el suelo con la uña, esa coraza destructora. ¡Corran, corran, es una trampa, corran!, gritaron, saltaron, huyeron en desbanda, pero los dedos ágiles las perseguían haciéndoles muchas muertes. ¡Corran por sus vidas!, alcanzó a gritar uno más antes de ser alcanzado y de pagar por su incontrolable y no culpable sed.

Día 258. (210309)

Sombra indeleble

Era una sombra de una rama de un árbol bajo, que está aquí a la vuelta; pero era una sombra tal, que no hacía caso del desplazamiento del sol y permanecía siempre en el mismo lugar de la banqueta, como un dibujo inmóvil. Como quiera no era esto lo más extraño, sino que a fuerza de estar ahí comenzó a fracturar el cemento del suelo copiando la forma de la rama, de esa sola rama de ese árbol. Las demás sombras de las otras ramas se desplazaban como deben desplazarse todas las sombras de todas las ramas. Cuando la rama y el árbol mismo desaparecieron de ahí, se quedó la fractura que repetía la forma exacta de la sombra de la rama en el suelo. Ahí está: pasen a verla.

Día 257. (200309)

Cadáver vivo de un hombre muerto 2

Murió. Cerebral, corporal, biológica, científicamente, pero, su cuerpo, permanecía incorruptible, inodoro y suave. Parecía dormir, nada más. Lo dejaron en la casa. El hombre estaba muerto, no había duda alguna pero su cadáver persistía con una vida no orgánica. Una misteriosa vida de moléculas en tránsito, una vida mineral, una no vida, en realidad. Se movía; lento como una flor en crecimiento. Cambiaba de posición: de la horizontalidad mortuoria pasaba a una posición fetal más cómoda y humana. Doblaba una rodilla, tan lentamente que tardaba una semana, pero la doblaba. Cambiaba de lugar las manos, y también se deslizaba de su lecho hacia el suelo, sin caer de golpe, y de pronto amanecía acurrucado en la alfombra, casi bajo la mesita de la lámpara. Decían que era un milagro y lo dejaban estar con los vivos, al cadáver, claro, porque el hombre estaba y sigue estando convencidamente muerto.

Día 256. (190309)

Amorfotrolato

Se trata de un ser extraño, más bien monstruoso. Su característica principal, que además define su anatomía, consiste en que todo lo hace con las patas y sobre las rodillas.

Día 255. (180309)

Cadáver vivo de un hombre muerto

En pleno día, en la calle transitada, a esa hora en que los niños salen de la escuela, cuando hay tanta luz y sol, en medio de mujeres hermosas y autos último modelo, adentro de una realidad casi perfecta de comercial de televisión, lo vio pasar entre la gente —sin fijarse Hariatna se tropezó con él—. Iba fumando el último pedazo de un cigarro, en la mano un refresco de lata recién sacado del refrigerador. Llevaba palabras escritas en la ropa, sonidos pintados, su aliento se le evaporaba por la piel. Una moneda acechaba bajo su lengua.

Día 254. (170309)

La novela de la niña del celular.

Una chica, nada niña, pero aniñada, camina todos los días por la mañana con su celular a manos libres hablando, sonriendo, haciendo monadas con sus gestos. Habla con dulzura a un amigo a quien quiere amar pero al que no ama. Su vida es adelantar un dedo para señalar el dulce que quiere saborear pero nadie escucha, nadie entiende, ni ella entiende en realidad. Vive de reflejo y la verdad es que se habla a sí misma imaginando que ama al otro para amarse así mejor. Ya no se quita el celular, ni para comer. Ni para dormir. Qué tal si quiere hablar ella con ella y no se encuentra.

Día 253. (160309)

Salivación

Las ramas, todas secas, pulidas de calor bajo el acero azul del día, están llenas en las puntas de botones blancos a punto de escupir una flor.

Día 252. (150309)

Hábitos escatológicos

Hay caca en la calle, mucha caca; no en sentido figurado, sino efectiva caca en montoncitos ordenados, o bien, dispersos debido a diversos accidentes. Fresca o ya seca por el sol. Verde, amarilla, ocre, negra. Uno podría pensar que se trata de pistas de carácter o de identificación de la diversidad biológica que habita aquí, algo como “Por sus cacas los concerás”. A lo mejor tiene que ver con el dicho ese de combatir al fuego con el fuego. En este caso a la mierda existente, echarle más mierda, pero, en todo caso, ¿qué estaría combatiendo quién y contra qué en esta ciudad de inocentes?

Día 251. (140309)

Precisión socrática

Le preguntaron a Casilda, a ver Casilda, ¿tú qué sabes de Sócrates? Sin pensarlo ni
un momento, contestó con toda naturalidad: yo sólo sé que no sé nada.

Día 250. (130309)

Buena puntería

Bajó, por la calzada Porfirio Díaz; era un volcho viejo, color oxidado; el escape soltó una explosión —un tiro—: cayó muerto un pájaro.

Día 249. (120309)

Horas de sal

Como un cuervo hurgando entre los omóplatos de otro, así nos buscamos. Nos alimentamos. Sólo que algunos somos más ávidos, otros más despreocupados. Algunos ni nos damos cuenta de si abusamos o nos abusan. Jugamos todos los roles, pero ¡ah! los burócratas, chinches gordas y adormiladas. Ojos de topo, papadas hipopótamas. Caminan con sus zapatitos y no se mueven, no. Son anti-relojes, estatuas de sal que siempre miran hacia atrás. Caminan hacen alharaca, se pavonean, pero sólo graznan, y nada más. Tragan y tragan. Cada uno cada una, una piececita diseñada para no mover a otra, para no dejar pasar. Simulan que son motor, no son más que estacas clavadas en sus bocas: víctimas de sus simulaciones. No se preocupen: los que no son así es seguro que no son burócratas, sino otra cosa.

Día 248. (110309)

Virus

La gripa es un mal que tiene que ver con la tristeza, con la desilusión, con el abandono, dicen algunos. Por eso recomiendan dosis de buen humor contante y sonante y prescriben TV y toda clase de distracciones y entretenimientos; nunca quedarse a solas, y si estás acompañado nunca caer en incómodos silencios. No importa de qué hables, pero habla, habla: no sea que te vayas a encontrar contigo a solas. Dicen. A mí me da gripa, y está bien. No es gratuito: si lo de la tristeza y lo demás es cierto, la crisis ha provocado fluctuantes epidemias de resfriado y gripa. Los borrachos son más sabios: beben, y dejan atrás todas esas miserias enconadas, y así también, de paso, se evitan gripas y resfriados.

Día 247. (100309)

Hábito

Es difícil decir por qué el fantasma de Malcolm Lowry ronda por el rumbo del mercado 20 de noviembre. Quienes lo han visto, y han escuchado sus entrecortados monólogos de borracho, dicen que se ve contento: ríe a menudo consigo mismo y con otros imaginarios, o incluso, al parecer, con quienes lo miran en ese momento y se sienten aludidos. Carga un libro, dicen, y una anforita. Es fácil pensar que ronda por aquí debido a su afición al mezcal, al que amaba y temía, como debe de ser. O bien por apego a la tumba en donde yace su amigo oaxaqueño; pero el cónsul, su alterego, murió cerca de Cuernavaca, despeñándose en esa barranca que le anunciaba una noche muy larga (la noche es de los borrachos, y el día también, pero más la noche). El mismo Malcolm murió en Inglaterra, perseguido por demonios que no estaban en la botellas. En la isla de Gabriola, por la Columbia Británica, Canadá, quiso comprar una casita blanca a la orilla del mar para vivir con Margerie, pero nadie le ha visto por allá, ni en ningún otro lado, sino aquí: es un fantasma sin casa que atormentar: sólo plancha las calles. Nunca lo han visto en La Farola, pero es sabido que alguien ataca las botellas de la casa de contrabando.

Día 246. (090809)

Era un lugar...

Pregunta: ¿Ustedes creen que vivimos en una sociedad justa? ¿Desde el punto de vista de cada quién? ¿De la manera en que vives, en que eres tratado, en tu medio, en tu familia?, ¿desde el punto de vista de las oportunidades que tienes para mejorar?, ¿desde el punto de vista de las decisiones que se toman?, ¿de la manera en que se eligen gobernantes?, ¿de la manera en que los gobernantes gobiernan...? Respondieron que sí.

Día 245. (080309)

ZZZZZZZZZ...

Dormir y despertar ya curado. Dormir y despertar ya enamorado. Dormir y despertar ya divorciado. Dormir y despertar ya titulado. Dormir y despertar ya contratado. Dormir y despertar ya rico. Dormir y despertar ya del otro lado. Dormir y despertar ya dormido y soñar, soñar infinita y placentera y silenciosa y maravillosa y perfectamente.

Día 244. (070309)

Método de flacura

Su cabello era tan largo, que le llegaba a la altura de esa parte de atrás de las rodillas que aquí llamamos corvas. Había una relación proporcional exacta entre el largo de su cabello y su flacura. Según sus estadísticas, el 40% de nutrientes lo absorbía su cabello; sin embargo cuando presentaba síntomas de anemia lo recortaba unos 10 0 15 cm. y así recobraba su balance nutricional, ganando algunos kilos que por cierto acumulaba sobre todo en la cadera y en los muslos, con lo cual se veía mejor y sin sobrepeso alguno, eso sí; pero ella se veía al espejo y decía “estoy gorda”, y dejaba crecer a su cabello para recobrar su línea a nivel de casi huesos, aunque sus muslos y caderas siempre permanecían con una ondulante forma, aún en su estado más cadáver.

Día 243. (060309)

Flor helicóptero

En un momento dado de su madurez, sus pétalos comienzan a girar a varias revoluciones por minuto, de tal modo que se despega llevando un trozo de su tallo, y así emigra muchos cientos de kilómetros, aumentada su velocidad gracias a los vientos propicios y a su ligereza. Se encuentra a veces en su viaje con las mariposas monarca, y por fin llega a tierra más cálidas, aterriza y enraíza en tallos de otras plantas, en troncos de árboles, en la tierra misma, o en lugares más inesperados, como cabezas de muros, techos de azoteas, cubetas abandonadas e incluso en tiraderos de basura. Ya ahí siguen creciendo y dan lugar a nuevos brotes de las mismas flores, que regresan, cuando se han hartado de calores, a sus sombríos bosques del lejano norte del continente.

Día 242. (050209)

Exorcismo

Hoy me dijo la alumna Erika: “maestro, soñé que se moría”. Pensé: si es posible saber eso de alguna manera, el Destino existe y entonces hay dos posibilidades: O Erika supo de un futuro cercano a través del sueño, o Erika no es capaz de saber nada de eso por ningún medio. Hay una tercera: dicen que cuando alguien sueña muerte no significa eso mismo, sino boda. Otros dicen que dinero. Si no es posible visionar el futuro, entonces el sueño tiene que ver con las asociaciones inconscientes de Erika y sucede como parte de la generalidad inevitable que para todos es la muerte en un momento dado. En todo caso nada más queda una cosa: esperar, y seguir haciendo más o menos lo de todos los días. Morir no puede ser tan malo (vivir tampoco).

Día 241. (040309)

Reloj

Caminan, la sombras largas y el aire transparente de temprano, frío, apenas la mañana, y el barullo de los coches; caminan, en diferentes direcciones, se mueven, se cruzan, se miran, entrecruzamiento de trayectorias, como en una mesa de billar se dispersan las bolas formadas en triángulo al iniciar el juego que abre el movimiento. Movimiento, el aire tan alto, tan limpio (resulta de verdad tan limpio que parece la prehistoria, el Jurásico, el Cretácico), y ¿a dónde van, a dónde vamos? Hacemos círculos, no tocamos centro. Toc toc, ¿si?, ¿quién toca?

Día 240. (030209)

Reflexo

Lo supo en la panza, el corazón supo, un flujo eléctrico recorrió la piel y subió por la espina dorsal. La pupila dilatada, la respiración más rápida, salivación, un leve sudor que aún no brotaba pero que ya venía, enrojecimiento leve de la piel, la mirada brillante, la visión concentrada, como siguiendo los pases de un hipnotista, pero el cerebro, ay, el cerebro, no. No quiso.

Día 239. (020309)

Pesca en la ciudad

No hay lugares de pesca en la ciudad, claro. A lo mejor, tal vez, las presas del estudiante, en la afueras, si es que aún hay peces y si es que los dejan pescar. En el Parque de las canteras hay un pequeño lago artificial y sí hay peces, más o menos grandes, y gordos. Vistos desde arriba parecen bagres, manchas oscuras que se mueven en la misma dirección al mismo tiempo, pero está prohibido pescarlos. No queda más que pescar pájaros, que hay muchos, pensó en la azotea de su casa y echó su papalote al vuelo aprovechando los vientos de febrero y marzo. El papalote desapareció en una parte del cielo, como si hubiera entrado en agua, y comenzó a forcejear en todo parecido a un pez que hubiera picado. Soltó sedal (había leído El viejo y el mar, de Hemingway y se daba una idea). Lentamente comenzó a exigirle a la presa y la fue bajando. Cuando tuvo el papalote en las manos encontró los rastros de la lucha por soltarse (unos arañazos, el sedal carcomido, unas manchitas de sangre, el anzuelo desaparecido), no plumas, y escamas menos, sino unos sedosos mechones como hilos dorados.

Día 238. (010309)

Aparición

La conoció en un intercambio de conversación inglés-español, en la Casa Chata. “Expert English”, eso hacía en su ciudad, en Viena. Juntos le dieron vueltas a Oaxaca por todos lados. Dejaron las huellas de sus zapatos pen las calles. Un coleccionista pudo haberlas levantado con espátula después. Otro día, dos o tres años más tarde, caminando por el andador turístico la vio venir de frente: no quería hablarle pero siguió caminando en la misma dirección. Ella no lo reconoció; a lo mejor él se había cortado el cabello, se había dejado el bigote o se había rasurado la barba; o se había dejado la barba, se había quitado el bigote y le había crecido el cabello hasta los hombros; o llevaba sombrero y lentes; o simplemente no quiso ser él en esos momentos y ella pasó, inmaterial, atravesándolo; o él creyó verla y no era ella, o no era Oaxaca sino Viena, y ella lo vio a él, atravesándola, como una palabra que va de un oído al otro.

Día 237. (280209)

Balada

El sol se iba cayendo pequeñito por atrás del gran, enorme árbol, que cantaba como si fuera el centro del universo. Y lo era.

Día 236. (270209)

Bubble Gum

El sol lo iba pegando al suelo como chicle, sol de calma chicha de las dos de la tarde, los coches vomitando su ruido de motores, todo un infiernito momentáno; sólo esperaba poder llegar a casa antes de quedar desparramado y pegajoso por las banquetas que lo veían pasar.

Día 235. (260209)

¿Por fin?

Pensó en un reality show, y trató de vender la idea haciendo unas grabaciones piloto en donde en cada día, él mismo, experimentaba diversas maneras de morir, logrando a fin de cuentas salvarse (si era posible); pero les pareció que era demasiado igual a la vida cotidiana de todos nosotros y no le encontraron atracción, a pesar de que un reality show, se supone, es una rebanada de vida cotidiana sin más. ¿Quién les entiende?

Día 234. (250209)

Náufragos postales

Existe una remota isla en tierra, a la mitad, más o menos, sí, de la ciudad. Tierra y más tierra, suelo y más suelo. Aquí no hay ni mares ni lagos ni ríos. Pues bien, esta isla es el jardín etnobotánico, atrás del exconvento de Santo Domingo. Está llena de plantas desérticas o semidesérticas. Se tuestan al sol y lo disfrutan. Para eso están hechas. Son muy populares, sin embargo, y muchas aves viven de planta allí, pero otras migran cada año desde Canadá y otro lugares iguales de remotos y localizan, gps en mano, a este insignificante cuadrito del planeta como si viajaran por correo, registradas puntualmente, con estampilla y sello postal de entrega a domicilio.

Día 233. (240209)

Inconsistencia del espejo

Vendrá un día, dijo el profeta Oseas, en que los hijos de los hijos, y los hijos de esos hijos, y muchas veces los hijos de los hijos de aquellos hijos, vivirán en imágenes creadas por ellos mismos; mientras que el mundo de las cosas que nosotros tocamos con las manos se les irá haciendo más y más ajeno, hasta que no se reconozcan más en él.

Día 232. (230209)

Instante

Qué bueno que mañana ya es hoy, dijo, se dijo; pero luego, cuando se dio cuenta, hoy, ya era ayer.

Día 231. (220209)

Xirafas

En la ciudad de Oaxaca y sus alrededores abundan unos arbustos salpicados de manojos de pequeñísimas hojas, pero de largas y abundantes espinas que se parecen a las acacias de las llanuras africanas. Crecen de diferentes tamaños y tienen la forma básica de un árbol. Es posible que algunos sean tan altos como una persona, o algo más. Todo esto está bien, y da a veces al paisaje un aspecto semidesértico de espejismo, junto a los amarillos de la temporada de secas, de noviembre a mayo, más o menos; pero, ¿y las jirafas enanas que debieran alimentarse de ellos, dónde están?

Día 230. (210209)

Desacuerdo crónico

En Oaxaca hay diferentes maneras de usar un módulo de parada. Una de las más comunes consiste en que los autobuses urbanos de las diferentes líneas que circulan en la ciudad se detienen de 3 a 10 metros antes del módulo para subir y bajar pasaje, aunque no haya ningún otro autobús delante de ellos. La gente que espera, por su parte, suele también evitar el espacio del módulo y se desparrama por todos lados, preferentemente hacia la zona de los 3 a 10 metros. La calle queda entonces como una caprichosa pista de obstáculos humanos. Cuando hay que abordar es necesario perseguir al camión, tratando de adivinar sus intenciones. Enterados de esto, los planificadores urbanos decidieron recorrer todos los módulos de la ciudad hacia la franja misteriosa de los 3 a 10 metros. Hasta la fecha la franja se sigue recorriendo incesantemente, en el sentido inverso al que circulan los autobuses, sin que éstos, logren encontrarse con ninguno de los módulos.

Día 229. (200209)

Chocolate en escena

Compró un Huevo Kinder. Quitó la envoltura, partió en dos mitades el huevo de chocolate, oscuro por fuera, claro por dentro; comió un pedazo y guardó el resto mientras abría la cápsula de plástico que venía adentro del huevo y que contiene siempre algún minúsculo juguete para armar. La abrió también pero, en lugar del juguete estaba él mismo adentro abriendo una cápsula en la que estaba el mismo adentro a su vez abriendo una cápsula en la que...

Día 228. (190209)

Zenón de Elea

Era un camión que contaba con un dispositivo que le permitía ensamblar a su propio montacargas al chasis y transportarlo como una extensión. Era un camión que contaba con partes extensibles que una vez desplegadas, formaban su propia bodega. Era un camión que también incluía maquinaría compacta apta para empacar mercancías, desde latería, hasta todo tipo de paquetes de cartón, embolsados y frascos. Era un camión que podía conectar a su sistema cajas para cobrar mercancías haciendo de su extensión de almacén una tienda. Era un camión cuyo movimiento mantenía en ceros al marcador del kilometraje.

Día 227. (180209)

Disfunciones

Tomando en cuenta que de igual manera su marido le daba golpiza tras golpiza, se hizo boxeadora, así que el castigo corporal no cambiaba. Lo que cambiaba es que ahora ella podía también golpear. Era una lástima que en el ring tuviera, sin embargo, que golpear a una mujer, como ella. El marido dejó de golpearla, eso sí: se fue con otra.

Día 226. (170209)

Maquiavelo pus

“Senador, con respecto a la crisis”, preguntó la reportera, “¿en cuánto tiempo cree que salgamos de ella?”. “¿Crisis?”, contestó con falsa sorpresa el senador, “pero si llevamos quinientos años en crisis. La diferencia es que a veces estamos peor, otras veces mucho peor, y en el mejor de los casos, menos peor... Ahora que, cuánto tardaremos en estar menos peor... la verdad es tan poca la diferencia que ni nos vamos a dar cuenta”. “Pero senador”, insistió la reportera, “seguramente se han previsto medidas para salir, y tienen alguna perspectiva, para...”. “Sí claro”, atajó el senador, sin mirarla, volteando hacia una lejanía incierta: “las medidas son las de siempre... recortarles a los que menos tienen, porque ellos son los más (aquí pensó la reportera que el senador haría una cita bíblica), y por ende (arcaica palabra de abogados), al tener menos, tienen menos que perder”. “Es una ley natural”, agregó.