Condición arbórea
Los árboles miran hacia abajo el jardín Gonzati remodelado. No saben si les gusta más o no. A los árboles no les interesan esas cosas. Suben tras la luz, buscan la humedad del aire, le miden el pulso a la tierra. Algunas cosas más han cambiado alrededor: hay una vinateria fina que vende vinos importados y mezcales de 400 pesos para arriba, y un hotel blanco, de un solo piso, casi mediterráneo; pero el puesto de lámina de las tortas sigue en su esquina. El tianguis de los viernes se fue al Llano, a dos cuadras. Me acuesto bocarriba en una banca a respirar y a pensar como árbol.
21.4.09
20.4.09
Día 288. (200409)
Transparencia
Estaba acostada, con los ojos cerrados, tratando de dormir. Eran las dos o tres de la madrugada. Él entró y pasó al baño de ese cuarto. Llevaba una lámpara de mano para alumbrarse. Cuando salió se acercó a ella y la recorrió de arriba abajo, como un scanner, con la luz de la lámpara. Ella pensó: “Voy a despertarme para decirle que no puedo dormir”.
Estaba acostada, con los ojos cerrados, tratando de dormir. Eran las dos o tres de la madrugada. Él entró y pasó al baño de ese cuarto. Llevaba una lámpara de mano para alumbrarse. Cuando salió se acercó a ella y la recorrió de arriba abajo, como un scanner, con la luz de la lámpara. Ella pensó: “Voy a despertarme para decirle que no puedo dormir”.
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