17.11.08

Día 134. (171108)

Ejercicios de originalidad

No, lagartijas no, todos hacen lagartijas. Ya: brincaba hacia el techo tratando de quedarse pegado en él con la palma de las manos; cuando lo consiguió, en lugar de lagartijas, quiso empujar el techo hacia arriba; cuando pudo hacerlo, se dio cuenta de que en el fondo seguía haciendo lo mismo, entonces decidió entrenar escupiendo palabras hacia el suelo para levantarse de éste. Cuando no lo logró, ya afónico, se puso a hacer “moscas”, en lugar de lagartijas, y batió los brazos lo más rápido que pudo. Era duro, pero no sabía si era original o no. Se olvidó por fin del asunto, sin embargo inventó los zapatos para las manos, que cuentan con un montón de dispositivos hidráulicos y electrónicos que ayudan a mantener el cuerpo al revés y que pocos usan debido a que ocasiona fuertes tortícolis. Aún así, ver el suelo tan de cerca mientras se camina, es un horizonte muy nuevo.

16.11.08

Día 133. (161108)

Descorazonada

Oseas, en un comentario no evangélico, dijo otra cosa que había oído en otro lado siglos y siglos atrás: que sólo la muerte existe y que lo demás no es más que un sueño de Dios. Uno malo, agregó apocalíptico, se sonó la nariz y fue a dormirse un rato entre los bultos de ropa de la Central de Abastos, acá, más o menos cerca.